El West 3: ¿El Fin? Blog Invitado por Colin Butts

  Colin Butts llegó por primera vez a Ibiza como coordinador turístico en los años 80 y se valió de esa experiencia para escribir la novela superventas ‘Is Harry on the Boat’, que más tarde se llevaría al cine y a la televisión. Residente en la isla desde hace ya muchos años, es una cara conocida en el circuito de San Antonio y divide su tiempo entre escribir, finalizar su nueva película y el Plastik Bar, del que es copropietario. En exclusiva para mi blog, Colin escribe sobre el futuro rumbo del West End. 

Colin: Todo llega a su fin: la hegemonía del Manchester United o Breaking Bad por ejemplo.

En los últimos años mucha gente habla de que se acerca el fin del West End de San Antonio. ¿Hay algo de verdad en esto? ¿Está la Parca del turismo acechando entre las sombras? ¿O se trata simplemente de Peter Hankinson dando tumbos hasta su casa tras tomar unas cervezas y arreglar el jardín con una guadaña en la mano?

Hankinson explicó maravillosamente la evolución del West End en su blog invitado. Aquellos días en los que un ibicenco podía convertir su garaje en un bar; simplemente abrir las puertas y ver cómo entraban desbocados y eufóricos visitantes del norte de Europa llevados allí por guías turísticos para dejarse el dinero que habían estado ahorrando todo el año y que ese ibicenco no tuviera que volver a ver un almendro en su vida.

Ibiza se ha orientado tanto al público VIP en los últimos años (¿hay ahora más operadores turísticos que turistas?) que se percibe como un destino demasiado caro para los jóvenes visitantes tradicionales de San Antonio. Han huido a lugares como Sunny Beach y Kavos, destinos que han aparecido en series de TV recientes donde se mostraba lo barato que era emborracharse y lo fácil que era echar un polvo. Los adolescentes abandonaron Ibiza y empezaron a reservar vuelos en menos de lo que se dice “dos pintas de una cerveza muy barata y un paquete de condones.”

El principal problema para las empresas en West End y en muchas otras partes de San Antonio es que el turista tradicional ha desaparecido y nadie le ha sustituido, debido a la reputación que ha ido adquiriendo a lo largo de los años.

San Antonio era un lugar cool. Hankinson hablaba de los famosos de primer nivel que venían frecuentemente en los años 70. Cuando yo trabajaba aquí en el 87 y el 88, Paul Oakenfold, Nicky Holloway y compañía no fueron directamente al Amnesia para iniciar la revolución juerguista. Iniciaron su viaje en Nito’s/Nightlife (ahora bar VK), bebían y se colocaban en el Charleston (ahora almacenes Trop) y el Madhouse (ahora The Boozer). Incluso abrieron su propio bar, el Project Bar, en un sótano que ahora es el Nirvana Tattoo (un lugar que debería tener el equivalente en la música dance a una placa conmemorativa; merece la pena bajar las escaleras para echar un vistazo).

La cultura de Club 18-30 estaba en su apogeo en los 80, PERO (y he aquí la clave) ESTABA CONTROLADA por los coordinadores turísticos y no era la anarquía salvaje de los últimos años. Además, estaba más que compensada por los fiesteros supercool con coleta y vestidos con monos que acudían en manada a San Antonio.

Esto nos da una idea del motivo por el que los dueños de las discotecas de lujo y de playa que fanfarronean en sus zonas VIP sin importarles la posible muerte de San Antonio no aciertan a ver el riesgo que corren. Muchos de los clientes de entre 30 y 60 años que pagan ahora miles de euros por una mesa o una cama son los mismos “paletos” de San Antonio que estaban aquí ya en los 80, 90 y la década de 2000.

Corta el flujo de jóvenes que dan vida a la isla y verás lo que pasa. La globalización de Ibiza está contribuyendo enormemente a su éxito de momento, pero ¿durante cuánto tiempo? Si tu primera experiencia en Ibiza fuera que te bajaran los pantalones y te jodieran sin ningún tipo de miramiento, ¿volverías corriendo? ¿Recomendarías Ibiza a tus amigos? ¿Entraría la isla en tu memoria del mismo modo que si fueras en un viaje de joven para encontrarte a ti mismo?

Entonces, ¿cuál es la respuesta? Desde luego, el alojamiento debe mejorar y muchas empresas tienen que modificar su oferta para bien. Seguramente, la respuesta esté en su historia. San Antonio ha sido siempre un destino para los jóvenes y, por lo tanto, tiene que volver a centrarse en recibir a jóvenes COOL. Están aquí, solo hay que ver el Ocean Beach.

Andy McKay, propietario de Ibiza Rocks, dijo hace poco: “¿Por qué los mismos chicos que se alojan en nuestro hotel van a Pacha y se comportan de una manera, pero luego vienen al West End la noche siguiente y se comportan de un modo vergonzoso?”

Todo es cuestión de crear el entorno adecuado. Podrían servir de ayuda unas políticas más efectivas, o quizás poner seguridad privada controlando los puntos de entrada principales al West End, para que la gente sepa que no se van a tolerar determinados comportamientos. Los propietarios de los bares deben poner de su parte y vender alcohol solo para refrescar un poco la noche, no ahogarla.

Entonces, ¿estamos hablando del fin del West End? Actualmente, los propietarios originales rondan los 70 años y están cediendo sus bares a la nueva generación, pero éstos no quieren un bar anticuado, así que tienen tres opciones: alquilárselo a un guiri ingenuo que tardará un par de años en fundirse los ahorros en su sueño; actualizarlo, una inversión arriesgada en los tiempos que corren; o cambiar su uso. Tengo la sensación de que en los próximos años vamos a ver muchos más locales haciendo esto último.

San Antonio puede volver a ser cool y la clave para ello está en la juventud. La gente joven y cool no quiere estar de fiesta en una especie de Disneylandia de la música dance con banqueros maduritos de 45 años. Sería un error fatal que San Antonio tratara de emular al Bossa, y no solo para San Antonio, sino para toda la isla.

El cambio DEBE surgir de los jóvenes. ¿Acaso a una persona mayor de la isla se le hubiera ocurrido una idea tan exitosa y original como el Skinny Kitchen? Claro que no. Los jóvenes aportan las ideas y los empresarios mayores y con más dinero las copian, las adaptan y las convierten en tendencias.

Por desgracia (o por fortuna, depende del punto de vista), el antiguo modelo del West End no funcionaría porque los turistas cada vez serán menos. Es una realidad que a los que vivieron los días idílicos les cuesta mucho aceptar. Hace falta hacer un gran trabajo de relaciones públicas para cambiar la percepción que se tiene de San Antonio y el West End, y ese trabajo debe hacerse en países que no sean el Reino Unido. La percepción lo es todo para San Antonio. Aún puede ser divertido. Aún puede ser barato. Aún puede orientarse a los jóvenes. Solo tiene que ser cool.

El Manchester United no ha llegado a su fin, simplemente se está reorganizando. Breaking Bad podría volver, pero de momento ha reorientado su impulso y ha vuelto con Better Call Saul. San Antonio tiene que hacer lo mismo, cambiar el impulso y reorganizarse.

Published by

Martin Makepeace

Englishman living and working in Ibiza since 1991. Entrepreneur with a passion for villas, boats, sunsets and San Antonio. Owner of Ibiza Property Shop.

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